AL MINUTO.-La elección del presidente Luis Abinader como presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM) para el período 2026-2030 refuerza una práctica que se ha convertido en una característica de la política dominicana: que quienes han ocupado la Presidencia de la República también encabecen las principales organizaciones políticas del país.
Aunque esta modalidad no es exclusiva de República Dominicana, en América Latina existen sistemas políticos donde se mantiene una separación más marcada entre la jefatura del Estado y la dirección formal de los partidos.
En el caso dominicano, la tendencia se ha consolidado especialmente durante las últimas décadas. Con la elección de Abinader, las tres principales fuerzas políticas del país quedan encabezadas por figuras que han ocupado la Presidencia.
En el PRM estará Abinader; en la Fuerza del Pueblo (FP), el expresidente Leonel Fernández, mientras que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) es dirigido por el exmandatario Danilo Medina.
Una práctica que se consolidó en el PLD
La relación entre el liderazgo presidencial y la conducción partidaria tomó fuerza en el Partido de la Liberación Dominicana.
Leonel Fernández asumió la presidencia del PLD en 2001, después de concluir su primer período presidencial, y permaneció al frente de la organización durante varios años. Además, entre 2004 y 2012 ocupó simultáneamente la Presidencia de la República y la dirección del partido.
Posteriormente, tras su salida del PLD y la creación de la Fuerza del Pueblo, Fernández pasó a encabezar esa organización, convirtiéndose también en su principal figura electoral y candidato presidencial en las elecciones de 2020 y 2024.
En el PLD, tras la salida de Fernández, Temístocles Montás ocupó la presidencia interina durante dos años. Luego, el expresidente Danilo Medina asumió formalmente la dirección de la organización, posición que mantiene.
El cambio en el PRM
La elección de Abinader representa una modificación importante en la estructura histórica del PRM.
Desde su fundación, la organización había mantenido separadas la presidencia del partido, la candidatura presidencial y la jefatura del Estado. Con la llegada de Abinader a la dirección partidaria, esas funciones quedan vinculadas en una misma figura presidencial.
El escenario coloca a las principales organizaciones políticas dominicanas bajo la conducción de expresidentes o del actual mandatario, fortaleciendo el peso de las figuras presidenciales dentro de las estructuras partidarias.
Otros modelos en América Latina
La realidad es diferente en otros países de la región.
En Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva es la principal figura electoral del Partido de los Trabajadores (PT), pero no ocupa la presidencia formal de la organización. Esa función corresponde actualmente a Edinho Silva.
En Uruguay ocurre una situación similar. El presidente Yamandú Orsi llegó al poder bajo la bandera del Frente Amplio, pero la dirección formal de la organización está en manos de Fernando Pereira.
Argentina presenta una configuración distinta. El presidente Javier Milei es el principal referente de La Libertad Avanza, pero la conducción formal de la organización ha estado vinculada a su hermana, Karina Milei.
En el Partido Justicialista, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner asumió la conducción partidaria después de haber ocupado la Presidencia y Vicepresidencia de Argentina.
Panamá también presenta un modelo en el que un expresidente mantiene la dirección formal del partido que llevó a otro dirigente a la Presidencia. José Raúl Mulino llegó al poder postulado por Realizando Metas, organización fundada y presidida por el expresidente Ricardo Martinelli.
Así, la elección de Abinader como presidente del PRM vuelve a poner sobre la mesa el modelo dominicano, donde el liderazgo presidencial y la conducción partidaria han estado estrechamente vinculados durante buena parte de las últimas décadas.



